Los párrafos siguientes se expusieron en el homenaje que le hizo a E. Dussel, el Taller de la Descolonización, la Comunidad del Pensamiento Amáutico dirigida por Rafael Bautista, Bolivia.
He elegido sumarme a este homenaje a Enrique Dussel comentando su texto emblemático “Filosofía de la Liberación”. El mejor homenaje que podemos hacerle es leerlo, aplicar sus ideas a la realidad y ejercer una critica constructiva. Recordemos que el texto ha cumplido medio siglo de vida, tiene por ello muchos aspectos que evaluar.
Hay una cita que se le atribuye a Johann Fichte que es muy adecuada para referirla a Dussel: “La filosofía que uno tiene, depende del ser humano que uno es” Y la vida de Dussel fue una permanente búsqueda de su liberación. Al desear él, vivir una realidad liberada influyó en nosotros anhelar un horizonte de vida similar. Tuvo la virtud de organizar y racionalizar nuestros anhelos. Por eso su sintonía con amplios sectores de la sociedad.

Las páginas finales del libro son pródigas en ideas y orientaciones sobre el quehacer filosófico. Aquí señala que, el Sistema persigue al filósofo que lo critica. Es la prueba de su eficacia, indica, y que puede llevar a una persecución que puede conducir al destierro, a la expulsión de las universidades, de su patria, e inclusive a la muerte. Así lo vivió y lo afrontó Dussel con claridad.
Indica que, para hacer filosofía desde culturas dominadas, coloniales hay que desarrollarla desde las clases explotadas y populares, y sin imitar la filosofía del centro, descubriendo otro discurso. Hay que partir, expresa, de la dismetría centro-periferia, dominador-dominado, capital-trabajo, totalidad-exterioridad, y desde allí repensar todo lo pensado hasta ahora. […] pensar lo nunca pensado: el proceso mismo de liberación de los pueblos dependientes y periféricos. Señala que es así como se elabora un proto-discurso filosófico. No olvida que La política introduce a la ética, y esta a la filosofía.
Su propósito es superar el fisiologismo griego, el teologismo medieval y conciancialismo moderno del centro, para discernir una antropología, una filosofía que tenga como pivote central al ser humano como libertad, como exterioridad, como persona, como oprimido. Vuelve a señalar que, la política, en su sentido ético meta-físico, es su mismo centro. Lo político y ético fue fundamental, prioritario, en su creación.
Después de este brevísimo resumen de contexto, hablemos de sus caminos truncos.
Postulo que su vinculación con el credo marxista, con el materialismo dialéctico, impuso límites creativos a su obra y, de modo similar, pero menos evidente, su filiación religiosa. La etapa floreciente de su producción teórica estuvo marcada por la hegemónica presencia de aquella visión del mundo, que ya se hallaba en franca declinación. “Filosofía de la Liberación” es un texto orientado por aquel credo. No es un demérito, por supuesto que no, pero nos permite instalar el contexto que explica el por qué su filosofía no rompe su relación con la filosofía occidental, sino que opta por el camino de mejorarla, transformarla desde dentro. Cree en una segunda emancipación para el pueblo latinoamericano. Observa desde la distancia la filosofía de omeyotl (la “Dualidad originaria”) pero no toma ninguna de sus reflexiones, ni establece vínculos con el “dos” (omé) ni con la pluralidad (los “cuatro” Tezcatlipocas). Su elección fue el uno griego. Por eso, señala que los antecedentes de su filosofía se encuentran en el origen mismo de la filosofía moderna europea. Su aspiración es la liberación del último y más avanzado grado del capitalismo, de la “american way of life”, del sistema norteamericano. La “Filosofía de la Liberación”, señala, nace Contra la ontología clásica del centro, desde Hegel hasta J. Habermas. Es entonces, una “filosofía bárbara”, que intenta un proyecto de trans o metamodernidad.
Es muy claro al reivindicar al Ser, al individuo, razón natural de la filosofía occidental judeo cristiana, que hace al ser el centro de su filosofía. Por eso dice: El ser es como el horizonte hacia donde y desde donde se manifiestan los fenómenos del mundo. Es el fundamento y la identidad ontológicos; es la luz que ilumina la totalidad del mundo. Subraya la idea anterior indicando que, Solo el hombre tiene una sustantividad suficiente [para] ser considerado una cosa individual, autónoma, separada, independiente. Es la única cosa realmente totalizada constitutivamente. Posee la nota de una real alteridad: es una cosa para el otro.
Es un horizonte de pensamiento que, de modo natural, piensa en la sociedad socialista que promueve. Menciona que, El proceso político de liberación se juega en la liberación social nacional periférica de las clases campesinas y obreras. Son estas clases, señala, las que tomarán el poder y sin las cuales no habrá autentica liberación nacional, ni auténticas alternativas para la cultura mundial del futuro. Conforme a este credo menciona que, es una liberación que requiere una revolución económica completa. Considera que esta realidad nos llevará a la superación del modo de producción capitalista. Exige planificación tecnológicamente eficaz. Sin liberación económica, no hay liberación real.
Tampoco el tratamiento de la Naturaleza se excluye de este perfil dialéctico y materialista y creacionista. Por esto señala: El hombre usa el cosmos como mediación de servicio, de culto. El cosmos tiene un estatuto ético en tanto hay un creador. La metafísica de la libertad práctica, vive, habita el cosmos históricamente, sin fetiches. Dice, categórico que el hombre: Jamás se inclinará ante la Materia como eterna divinidad; usará simplemente la materia como mediación. Para Dussel, Es desde el mundo, desde un mundo histórico, político, erótico o simbólicamente determinado que comprendemos a la naturaleza e interpretamos a los entes naturales. Si hay una historia del mundo, la hay igualmente de la naturaleza. Subraya su posición mencionando: El ser humano no nace en la naturaleza. No nace desde los elementos hostiles, ni de los astros o vegetales. Es evidente que su tiempo no fue el tiempo de Philippe Descola ni de Eduardo Viveiros de Castro ni del caudal reivindicativo de cuño indígena que procesa rescatar la naturaleza para la filosofía y la política.

Hasta aquí los comentarios críticos. ¿qué derroteros asumimos de la obra de Dussel?, ¿Qué objetivos debe tener entonces la filosofía para los pensadores de la realidad andina? Dussel nos da consejos. Dice: el filósofo en el curso de su corta vida solo podrá pensar un número muy reducido de temas, cabalmente, profundamente, prototípicamente. Hay que descartar los temas secundarios, los de moda, innecesarios, los que nada tengan que ver con la liberación de los oprimidos. Aconseja ocuparse, preponderantemente, del tema político, económico, tecnológico.
Es necesario, coincidiendo con su opinión, centrarse en los temas políticos. En este contexto señalo, brevísimamente, casi a manera de títulos los puntos que, considero, deben abarcar los filósofos del área andina:
Uno. No es posible hacer filosofía ignorando la sabiduría, o de la forma que se opte llamar al alto pensamiento ancestral. Desde esta cuna debemos formular nuestras reflexiones, desde esas tradiciones y prácticas, desde esta geografía, en medio de nuestra particular naturaleza. No es posible elaborar pensamiento con el central objetivo de modificar el pensamiento occidental o debatir con Hegel, Marx, o Heidegger o Byung-Chul Han.
Dos. Hay que reconocer que no es posible formular filosofías globalistas y totalizadoras. Es necesario pensar en función de territorios regionales, inclusive locales. No es admisible pensamientos universales y aplicables a cualquier espacio territorial.
Tres. No es posible prescindir de la relación armónica con la naturaleza; es determinante cuando se organiza pensamiento social. Por ser la naturaleza distinta en cada espacio del planeta, el diseño de nuestra relación con ella tiene que ser particular y ceñida a las características únicas que conserva.
Cuatro. No se debe priorizar el desarrollo de filosofía desde el uno, es necesario pensar en el ser relacionado, aquel que se reconoce parte de una comunidad y después piensa. El ser humano debe ser explicado como ente colectivo, relacionador, chacana de mundos.
Cinco. El runa antes que ser racional y productor es un ente natural. Aquello que la ontología occidental llama “ente” para el andino es un punto de relaciones. La economía tiene su lugar, pero el desafío es pensar en la organización de nuestras sociedades ante la debacle ética y moral, la extinción del horizonte que nos domina desde hace siglos.
Seis. Requerimos pensar en la edificación de un nuevo orden civilizatorio que se yerga sobre los escombros de un orden que está feneciendo. Pensar en segundas emancipaciones, en refundaciones republicanas serán de nuevo actos fallidos,
Siete. La comunidades resultantes, tendrán que admitir la diversidad, la convivencia entre distintos y con espacios permeables al exterior y con tolerancia por todas las variadas configuraciones sociales y humanas. Ser distinto no equivale a la prevalencia de la individualidad, sino a la singularidad que nos provee la comunidad.
Ocho. La humanidad debe trascender al ser humano para incorporar a la realidad a todo organismo viviente en igualdad de condiciones, como personas. La materia considerada inerte ha desaparecido al saber ahora su composición. Y que fue intuida por nuestros abuelos.
Nueve. Debemos de pensar en un estado nación distinto. Pensar en formas colectivas multiétnicas y multiculturales que resulte de breves formas organizativas y confederadas que promuevan cientos de lenguas y formas culturales integradas por un propósito de unidad en la diversidad. Lo que siempre fuimos.
Diez. El sujeto del cambio es la colectividad indígena, el sujeto indígena. Así como el proletario pudo en su momento, agrupar bajo sus intereses de clase a vastos sectores policlasistas, así también, la sabiduría indígena, los intereses indígenas, los intereses colectivos indígenas deberán de constituirse en el faro que ilumine sociedades distintas para nosotros, en el espacio andino. La alianza obrero-campesino nunca fue real ni eficaz.
Bajo las premisas enunciadas permanece una vasta extensión para el desarrollo de ideas que influyan en ámbitos específicos, el de la pequeña comunidad, el Ayllu nuestro, el restringido ámbito de espacios territoriales reducidos, como son los valles y cuencas en nuestra geografía.
Lima, noviembre 2023