Son conocidas las razones del uso extendido del idioma quechua en esta región boliviana. La ciudad y su zona de influencia, bajo el influjo de Huayna Cápac, fueron de intensas relaciones con el tardío Tahuantinsuyo; desde entonces ha cultivado una vasta relación con la cultura quechua. Recordemos que aquí existe una Real Academia de la Lengua Quechua, como en Cusco y Huánuco, en Perú.

Según el estudio sociolingüístico sobre Cochabamba de Xavier Albó, la ciudad, para el año 1945, tenía 71,492 habitantes, donde el 76.3% habla castellano y el 68.1% habla quechua. De ahí se sigue que hay un 44.4% de bilingües. Precisa que el entorno rural cochabambino es feudal y el porcentaje de quechuas monolingües […] se acercaba mucho al 100%. Los grupos socio-étnicos del departamento para el año 1950, era dominado por los indios con el 75.2%. Si se suman los grupos lingüísticos quechua y aymara el porcentaje llega al 79.4%. Esta realidad radicalmente quechua se mantiene en los años posteriores, como muestran los datos departamentales del Censo de 1976: las familias hablan quechua en un porcentaje del 62.3 %, mientras, el castellano lo usan el 36.5% y el aymara el 2%. La sólida permanencia de la antigua cultura en la ciudad la encontramos en el estudio más reciente de Rosaleenn Howard, 2001, quien señala que en el Cercado de Cochabamba el quechua es hablado por el 43% de la población y, el aymara, por el 9%. Señala que en la ciudad predomina el bilingüismo castellano-quechua y, especialmente en las zonas urbanas, una forma mezclada de las dos lenguas denominada quechuañol. Precisa que, el caso de Cochabamba ofrece un buen ejemplo del quechua como lengua urbana y no solamente asociada con el medio rural. Resulta claro y evidente que el profundo contexto quechua aymara en que se desenvuelve la ciudad actual era una realidad aún más pronunciada en los años de residencia del infante – niño MVLL. No es equivocado afirmar que vivió inmerso en un ambiente de profundo acento quechua y aymara.
Si su sensibilidad estalla en llanto ante una obra de teatro, entonces debemos asumir que también debió afectarse con la violencia política de aquél momento. En 1943, época cercana a su experiencia en el teatro Achá, el general Enrique Peñaranda fue derrocado por un golpe de estado liderado por el reformista militar cochabambino Gualberto Villarroel apoyado por sectores de izquierda como el Movimiento Nacionalista Revolucionario. Luego de agitados años de gobierno, en julio de 1946 Villarroel es derrocado y muerto en La Paz, linchado por el pueblo.
Es probable que la legislación reformadora del gobierno de Villarroel, en especial la pro indígena, afectó el trabajo del abuelo en Saipina de manera diversa la vida familiar de MVLL, y seguro fueron motivo de comentarios en el cultivado entorno familiar y en todos los espacios de la ciudad. Algunos años después de la estadía de los Llosa en Bolivia, la vida rural cambió sustancialmente como consecuencia de la revolución de 1952 y la promulgación de la ley de Reforma Agraria el año siguiente. Ya adolescente, residiendo en Piura, mantiene el interés por las noticias procedentes de Bolivia. Recibe informes de la revolución boliviana del MNR, de aquellos años. Precisa que Julia Urquidi, que vivía en La Paz, le escribía cartas con muchas anécdotas y precisiones sobre los sucesos que el joven periodista aprovechaba para sus artículos en La Industria.