En el libro de mi autoría “Sabiduría filosófica del Yawar Mayu” recientemente publicado, desarrollo la interpretación de la particular concepción del espacio-tiempo andino [1]. Planteo que los orígenes de esta visión unificada del espacio y el tiempo, adelantada en milenios a los criterios occidentales, se halla en la apreciación de la naturaleza y, en particular, en la visión que extrajeron nuestros antepasados de la observación de dos cuerpos siderales: el Hatun Mayu y la constelación de la Qollca, constelación madre. Sus movimientos en el cosmos contribuyeron a determinar que, las dos magnitudes: espacio-tiempo se hallaban indisolublemente unidas y armonizadas en sus composiciones.
Las páginas reseñadas muestran expresiones gráficas que dan sustento al enfoque desarrollado como, por ejemplo, la temprana aparición de los perfiles de la Qollca en la ciudadela de Caral, como el diseño del muro sur-oeste del Qoricancha que ha sobrevivido a la destrucción hispana y también la silueta de los Aríbalos que, en ambos lados, conforman dos posturas del perfil de la Qollca. También explico el sentido de la malla dibujada en la parte inferior del denominado Retablo del Qoricancha dibujado por el cronista indio Juan Santa Cruz Pachacuti que, señalo, es la avanzada expresión gráfica del espacio-tiempo andino. Añado la influencia de estas magnitudes en el nombre del santuario de Sacsayhuamán, y en otros testimonios materiales que deberá revisarse en el texto publicado.
La recensión de algunos de los elementos que contiene el libro tiene el objetivo de compaginar su contenido con este articulo que muestra un aspecto adicional de la presencia de la constelación de la Qollca en Caral, que no fue incorporado al texto por los apremios del tiempo y las dificultades que es necesario sortear cuando se trata de organizar la edición de un trabajo intelectual. Estos párrafos tienen el cometido de ampliar los elementos de juicio que se encuentran a disposición del público.
Subrayo el sentido de este artículo: exponer que, el diseño de la ciudadela de Caral muestra una temprana representación de la constelación de la Qollca en nuestro territorio. Su traza está espacialmente organizada como un reconocimiento a esta constelación.
Ante la ausencia de testimonios escritos, al modo occidental, veamos las expresiones gráficas.
En el denominado “Edificio público menor A4” se halla un alto relieve del perfil de la constelación [2]. El equipo de estudiosos que se ocupa de investigar la ciudadela le llama: “Relieve mural” [3] prescindiendo de su relación con la constelación y las vinculaciones cosmológicas y sacras que comentamos.

| Contorno de la constelación de la Qollca en un muro de la ciudadela de Caral. Diferentes posiciones del perfil de la constelación en el firmamento. |
La observación de las imágenes alivia la necesidad de explicar la directa relación que mantiene el relieve con la constelación “madre de todas las estrellas”. Lo que sí requiere interpretaciones es la antigüedad de esta vinculación. Sostengo que no se origina en Caral, sino que proviene de una fuente más antigua. Las características urbanas de la ciudadela muestran que se trata de un espacio de consolidación de prácticas y teorizaciones previas, más rústicas si se quiere, menos elaboradas. Postulo que la interpretación sacra de la constelación debió organizarse con los primeros asentamientos sedentarios en nuestro territorio. Los iniciales agrupamientos urbanos deben ubicarse en un proceso que se extiende alrededor de dos mil años previos a Caral. Se trata de una cifra que nos lleva a siete mil años antes de nuestra época; comprobación que debe ubicar a nuestra civilización como pionera en el mundo en el desarrollo de los primeros asentamientos urbanos.
El nítido perfil de la Qollca en una pared sacra del complejo urbano de Caral no es la única ni principal muestra de la presencia de la Qollca. La más importante y profunda se halla en el trazado del principal agrupamiento urbano del valle de Supe de la época. En la vista aérea del centro urbano se observa con claridad que el diseño del sector principal repite el perfil de la constelación de la Qollca.
Todas las demás edificaciones, en especial la Pirámide Mayor, han sido ubicadas “viajando” hacia el “vientre” de la Qollca o cobijadas por el perfil que representa a la constelación madre.

| Traza urbana con la forma de la Qollca y también resaltada y resaltada en amarillo. Perfil de la constelación en posición similar a la hallada en la ciudadela de Caral. |
Estas formas de comuniòn con el universo y de interpretar la realidad no se detuvieron en Caral, sino que se difundieron por todo el territorio nacional como puede ser observado en otros espacios donde los perfiles de la Qollca están presentes, especialmente en la alfarería, como se observa en la vasija calendario de la cultura Huari donde, en la parte superior izquierda, rodeando el ojo del Amauta, se puede ver con claridad los perfiles de la constelación madre.
La forma del aríbalo, maka, puyñun, ha sido fuente de interés en los investigadores, dado su aparente poco práctica manipulación. Era un cántaro de singular valor sacro por cuanto su forma resumía las distintas posiciones que adoptaba la constelación en su viaje por el universo. Puede considerarse que se trataba de un ceramio que difundía por todo el espacio andino las concepciones sacras adoptadas y desarrolladas por los quechuas cusqueños.

| Ceramio calendario Huari con silueta de la Qollca en la parte superior izquierda alrededor del ojo del Amauta, y Arìbalo del período Inca con sus perfiles emulando la silueta de la Qollca. |
La forma que adoptó el muro perimetral , en toda su dimensión, seguramente que mostraba las concepciones elaboradas por los amautas quechuas en torno al espacio circundante y al universo en su conjunto. Lo que ha quedado de la brutal destrucción de este lugar, empeñado en destruir todo elemento material que vinculara sacralidad y sociedad nos permite observar aún la profunda espiritualidad de la sociedad andina. Repetir la silueta de la Qollca en el sitio sacro más elevado lo atestigua. El muro sur-oeste muestra los contornos de la constelación madre y acentúa esta idea en el abultamiento de su porción extrema, conocido como “tambor”, que representa la fecundidad de la Qollca, el abultado vientre de la constelación considerada madre de todas las estrellas.
La interpretación de la malla situada en la parte inferior del Retablo del Qoricancha se encuentra desarrollada en el texto aquí citado. Invito a su lectura, junto a otros elementos analizados y que se hallan en concordancia con el desarrollo teórico aquí vertido.

| Muro sur-oeste del Qoricancha, edificado con la silueta de la Qollca. |
Anotación final. Nombrar a la ciudadela Caral como «civilización Caral» es inapropiado por cuanto desdeña todo el ordenamiento clasificatorio aceptado que conceptúa de este modo a las siete civilizaciones primigenias de la humanidad, entre las cuales se halla la civilización andina, con sus culturas tributarias como son Nazca, Tiahuanaco, Huari, Inca, etc. Corregir esta interpretación es una necesidad impostergable.
[1] Chacón Málaga, Hugo. Sabiduría filosófica del Yawar Mayu. Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, Cusco, 2024.
[2] Chacón Málaga, Hugo. Sabiduría filosófica del Yawar Mayu. Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, Cusco, 2024, pp. 100 y ss.
[3] Ruth Shady, Marco Machaguay, y otros. Centros urbanos de la Civilización Caral: 21 años recuperando la historia sobre el Sistema Social. Ministerio de Cultura, 2015, p. 113.