El papel de la constelación Qollca en la concepción del espacio-tiempo andino: circular y  espiralado. Señales de su presencia

En texto de mi autoría, editado recientemente por la Universidad San Antonio Abad del Cusco, denominado «Sabiduría filosófica del Yawar Mayu» afirmo que fueron el Hatun Mayu y la constelación Qollca las fuentes que originaron la concepción de la dualidad complementaria espacio-tiempo y del espacio-tiempo circular helicoide, respectivamente.

Luego de su publicación no han cesado mis investigaciones y búsqueda de nuevas evidencias que fundamenten las postulaciones que se sostienen en sus páginas. Varios temas que aquí se exponen no se encuentran en las páginas del texto.

Se trata de un conjunto de imágenes que muestran la evidente vinculación de diversas edificaciones prehispánicas con la constelación ancestral. Acompaño las ilustraciones con reflexiones y comentarios que orientan la lectura de las fotografías.

La figura que se muestra la ubicamos en el denominado -«Edificio público menor A4» y aparece en las publicaciones de la entidad con el nombre de «Relieve mural».

Lo cierto es que, la silueta del relieve reproduce el perfil de la constelación de la Qollca, conocida ahora como las Pléyades. En la fotografía de la derecha se ha remarcado la silueta en amarillo para resaltar la figura.

Más abajo se pueden ver la constelación en distintas posiciones en el firmamento y observar la similitud de formas entre el «Relieve mural» y los perfiles de la Qollca.

Sabemos la antigüedad de las distintas edificaciones que constituyen la estructura urbana de la Ciudadela Caral. Podemos usar el concepto de pequeña conurbación urbana para caracterizar este agrupamiento de edificaciones que se dispersan a lo largo de kilómetros en la zona. El conjunto nos enseña el contenido y las características de la Cultura Caral impropiamente llamada civilización.

El principal centro urbano del área distribuye sus edificaciones sobre un plano de planta que reproduce la Constelación de la Qollca. La ilustración de la izquierda muestra con claridad el desenvolvimiento de las construcciones, regidas por la forma de la ancestral constelación. La figura de la derecha tiene resaltado en amarillo la forma explicada.

Considero que los dos elementos expuestos dan un giro a la interpretación de la Cultura Caral y su ciudadela  y obliga a incorporar en su análisis la  pronunciada influencia que tuvo la constelación en el desarrollo de la Civilización andina del que la Cultura Caral es parte auroral.

Considero que Caral no es el inicio de los agrupamientos urbanos en la Civilización Andina. Su avanzada trama urbana y compleja estructura me lleva a considerar la existencia de antecedentes precursores.

Es pertinente preguntarse entonces: ¿dónde y cuándo se inició el proceso de urbanización de la Civilización Andina? ¿Apareció en un solo punto y luego se irradió por el extenso territorio andino? ¿Surgió en varios espacios; en la selva alta, baja? Lo cierto es que son muy elevadas las probabilidades de hallar restos de estructuras urbanas menos desarrolladas que Caral. Postulo que debemos hallar las ciudadelas iniciales unos dos mil años antes de Caral.

¿La aglomeración urbana de Caral fue concebida como un homenaje o como forma de un diálogo cósmico con la Constelación de la Qollca? Me inclino por esto último. La presencia de la agrupación de estrellas en edificaciones posteriores y en distintas culturas, en miles de años posteriores nos hacen ver su importancia como aglutinante cohesionador de las sociedades ancestrales. Recordemos que fue considerada «la madre de todas las estrellas»

Elementos menores hallados en la ciudadela también muestran el «rostro» de la Qollca, como se puede ver en las ilustraciones siguientes. El Tawa Inti Qocha es un símbolo que se ha conservado en culturas amazónicas en la actualidad. Nos hace pensar con pertinencia en la conexión de Caral con los territorios de la selva nuestra o del continente.

En una época similar a la de Caral se desarrolló este centro ceremonial claramente relacionado con la Qollca. Se trata de una figura antropomórfica que parece estar dando a luz la constelación.

Donde se observa con mayor claridad esta vinculación es en el centro de la figura espiralada, núcleo singular del complejo, espacio de origen, paqarina, génesis.

Aún el estudio de este espacio no está concluido, es necesario aguardar mayor información para desarrollar una visión mas completa y compleja de la propia figura y de su entorno.

Mientras, debemos preguntarnos si alguno de los dos asentamientos, Montegrande o Caral, funda la relación con la constelación ancestral. Y también inquirir en la influencia de los desarrollos amazónicos en la estructuración de las culturas de la sierra y costas nacionales. Incluyo en esta reflexión a los territorios de Ecuador y Bolivia.

Los chachapoyas fueron tardíamente incorporados a la Confederación Andina.  Su desarrollo está fijado entre el Horizonte Medio e Intermedio Tardío. Fue el gobernante quechua Tupac Inca Yupanqui el que logró hacerlos parte del horizonte inca.

Es visible su desarrollo autónomo y su vinculación con un extenso territorio que se extendía seguramente hasta la extensa selva baja y espacios en Ecuador y Colombia actual.

La zona principal de su agrupamiento de viviendas y centros ceremoniales nuestra claros signos de contener formas de la Qollca en sus edificaciones. Y precisamente en los almacenes de alimentos y ropa.

Una búsqueda acuciosa permite ubicar las formas de la constelación en los restos de las qollcas que se mantienen. Nos conduce a observar dos formas de la constelación en una misma edificación. Una de menor formato: Qollca menor y la otra: Qollca mayor. Comparten edificaciones en la parte curva de la aglomeración de estrellas, para luego seguir caminos separados.

Considero que esta forma de establecer el diálogo con las estrellas se debe a la estrechez del terreno y también a la capacidad de abstracción de los arquitectos e ingenieros chachapoyas. Recordemos que planificadores y constructores Chachas participan en la edificación de Chokekirao.

¿Se crea en la selva el diálogo con la Qollca?, ¿recibe este territorio Chacha la influencia de colectividades más antiguas situadas en la amazonia baja? ¿Se forma y difunde desde esos territorios las bases de la civilización andina? Este diálogo con el cosmos nos hace pensar que Julio C. Tello pudo tener razón en sus planteamientos del origen selvático de lo «andino».

Cerca de Yunguyo, frente al lago Titicaca, se yergue una edificación que, por años, ha motivado una serie de interpretaciones a los investigadores.

Ha sido interpretado como lugar de descanso del inca, descuidando que en su nombre se conserva un principio fundamental del desarrollo de la sociedad andina: Sumac Qamaña. Buen vivir, en aimara. Sinónimo del quechua Sumac Kawsay.

Es probable que el término, acuñado primero, seguramente, por los pukinas y adoptado después por los aimaras se asoció a este lugar por el gran significado sacro, espiritual que poseía.

Antes de continuar, remarquemos la capacidad de abstracción de los artistas andinos, de sus tejedoras, arquitectos, ingenieros, que tuvieron la extraordinaria capacidad de crear formas que requieren interpretaciones subjetivas para ser entendidas.

Este complejo sacro es un ejemplo claro de esta afirmación. No se muestra a «la vista» la forma Qollca, hay que demorar un poco para hallarla. Instalarla de pie es necesario. Y es así como se muestra en ilustraciones siguientes.

Hay un elemento que consolida la idea de que este lugar sacro está vinculado a la Qollca. El complejo está distribuido en una geografía con sus puntos de mayor importancia en altitudes descendentes que, al unirse con una línea continua nos descubren los perfiles de la constelación.

Estamos, pues, ante un complejo sacro vertebrado por la Qollca en toda su configuración: perfil de la constelación desarrollada sobre el Apu Ccapia y también tallada sobre la piedra.

Las estribaciones del Apu es la que alberga al lugar sacro. Se trata de la cima más alta del altiplano puneño y se encuentra ubicado a 4960 msnm entre las provincias de Yunguyo y Chuchito. En la cima se encuentra la laguna de Warawarani con aguas cristalinas y termales.

Actualmente la comunidades aimaras realizan festejos masivos en las zonas altas del Apu. La fuerza y permanencia de esta tradición está vinculada a las raíces culturales que se anidan en torno a la roca sagrada tallada en honor a la constelación ancestral. Es probable que una búsqueda acuciosa encuentre formas de gran magnitud que contengan imágenes que reproduzcan a la constelación en la tierra y sean el reflejo de la aglomeración de estrellas que estamos comentando. Considero que los perfiles de la costa lacustre debe ser observada con detenimiento, tanto como las cumbres del Apu.

Nos situamos entonces frente a un complejo ceremonial de singular importancia en la época prehispánica. Su imponente geografía unida a «señales» que indicaron la necesidad de edificar en ese lugar el espacio sacro, contribuyeron a su formación. Su especial ubicación frente al lago sagrado le otorga razones espirituales de incomparable importancia.

Seguramente que administraban el lugar un conjunto de Amautas, astrónomos y personal especializado que residían en ese espacio y siempre preparados y dispuestos a recibir peregrinos.

Los gobernantes aimaras y quechuas, en su momento, visitaban el lugar con frecuencia y permanecían aquí varios días, siguiendo un proceso de ayuno y purificación que los pusiera en aptitud para llegar al punto final de la peregrinación: las islas del Sol y de la Luna, paqarina ancestral.

El espacio guarda una energía cósmica que no se encuentra en espacios similares. Se trataba de un recinto con singular desarrollo espiritual, que tenía características de ser una Waca que encarnaba inigualables dones para el ejercicio de la sacralidad andina.

La claridad del cielo de esta zona permitía una visualización excepcional de la Qollca, razón que hacia de la lectura de sus señales una narración cierta de sus consecuencias para las comunidades. Aquí se ejercía un diálogo sacro con el cosmos, abonado por el uso de plantas maestras y ejercicios de adivinación; se inquiría por las características que traería el año siguiente, información útil para organizar las siembras y el cuidado del ganado.

Pocos lugares tienen contenido sacro más elevado. El gobierno regional debe organizar una mayor vigilancia y conservación del lugar. La depredación es visible.

Dejo este enlace para observar una celebración en las cumbres del Apu Ccapia: https://www.youtube.com/watch?v=JBaP6Da3fQU

Estamos ante una edificación hecha en las postrimerías de la hegemonía quechua. Aquí, la Qollca tiene una presencia acentuadamente abstracta. destaca que su figura ha sido repetida de modo inversa, a manera de lograr la deseada complementariedad andina.

No obstante el nivel de abstracción puede hallarse similitud con otras edificaciones, en especial con el muro exterior del Qoricancha.

Hay varios espacios que están edificados con clara vinculación con la constelación. Inclusive andenes.

Elegimos mostrarlas en otro momento con un estudio más detenido.

En la primera fotografía vemos a la Qollca con un trazo que hace necesario aguzar la mirada para hallarla. Las formas delineadas muestra una clara forma Qollca, con la silueta repetida como en muchas edificaciones.

Seré breve en este punto, por cuanto la explicación es más amplia en el libro comentado y también porque en una entrega anterior del Blog he mostrado la relación de la constelación con la forma del muro externo que aún se conserva.

Es muy particular la forma en que es mostrada la silueta de la Qollca en este recinto. Es donde mejor se interpreta la capacidad de «gestación» de la constelación. Preciso que, en determinada posición se puede ver el perfil del cúmulo de estrellas como una mujer en gestación; en otra ubicación, como una madre dando a luz.

El denominado Tambor del muro es la expresión de esta capacidad procreativa de la Qollca. Es clara la imagen que reporta de la constelación, el perfil de una mujer alumbrando vida.

Surge una pregunta: ¿Si fue el Qoricancha edificación destinada a homenajear al sol, por qué no se le conoció con el nombre de Inticancha? ¿Los invasores recogieron el verdadero nombre de este recinto o tomaron uno que era de uso «popular», pero no el usado por los sectores dirigentes? Me inclino a pensar que el nombre conservado era de uso masivo, motivado por los revestimientos de oro que conservaban sus muros y por su uso en la elaboración de los jardines interiores.

Postulo que se trataba de un espacio sacro primordialmente destinado al diálogo con la Qollca. Se trataba de una constelación de naturaleza universal y polivalente. Considero que los espacios dedicados al sol eran importantes, pero en una dimensión objetiva. La configuración espiritual, subjetiva, inasible, estaba ordenada por la Qollca y por la concepción de Ylla Tecse Wiracocha. El denominado Retablo del Qoricancha orienta esta interpretación.

¿Usaron una depresión de origen natural o causada por algún suceso externo al lugar, como la caída de un meteorito, para edificar el complejo? No lo sabemos con certeza, pero lo cierto es que, de una manera u otra, los constructores tuvieron la capacidad de modificar sus originales características físicas de acuerdo a un plan preconcebido.

La Qollca aparece en el lugar por decisión deliberada de sus constructores. El comportamiento de la constelación: su mayor o menor nitidez, además de otras lecturas que ahora desconocemos, influía en los cultivos que allí se desarrollaron.

Si su uso practico estuvo señalado como lugar de experimentación agrícola, no limita su principal razón: diálogo sacro con el cosmos.

Hay varios espacios donde se nota la presencia de la constelación. Quiza encontremos mayores muestras con un estudio orientado a hallarlos. Mientras, expongo tres espacios con estas características.

Es otro espacio sacro donde la Qollca tienen protagonismo. Está ubicado en el distrito de Qolquepata, provincia de Paucartambo. Tiene el lugar un conjunto de festividades anuales muy concurridas que contribuyen a pensar la singular importancia que tenía en la época prehispánica.

Hoy, equivocadamente, es considerado como un lugar de vigilancia que controlaban el ingreso al Antisuyo.

Se trataba de un espacio sacro como tantos otros lugares. Reiteramos lo señalado en el texto «Sabiduría filosófica…», que todo el territorio andino y sus edificaciones eran espacios sacros. Incluimos en ellos a todo los seres vivos e «inanimados» existentes.

Considero a Watoqto un Huchuy Qoricancha. Poseen ambos una configuración básica compartida. Podemos imaginar la forma de los linderos del Qoricancha y el muro externo y también los andenes que comunicaban a la Waca con el río Mapacho y la proximidad del río Pichigua, como cerca estaba el Qoriancha de los ríos Saphy y Tullumayu.

Desde la Waca se observa el discurrir del Mapacho y puede observarse en ella los perfiles de la constelación.

Observemos que las orillas del río Mapacho repiten el perfil de la Qollca, realidad que es, probablemente, el resultado de una adecuación manual que mejoró una coincidencia natural que decidió la construcción del santuario en el lugar. Llama la atención que la parte alta del área sea conocida como Sacsayhuamán.

Invitamos a los lectores a revisar las paginas del libro citado para acercarse con más precisión a la propuesta que explica el origen del nombre de este santuario.

En las siguientes dos fotografías muestro el uso de la silueta de la Qollca en el plano de planta del santuario. Señalemos que, este espacio, como pocos, reproducía una serie de humanidades en su configuración, como el halcón, la cabeza de un felino, las forma del rayo, y otras que están todavía por descubrirse. Es un espacio de complementariedades de altísimo valor sacro. En ese horizonte la Qollca no está ausente.

Postulo que es necesario observar las formas de los encuentros de los muros ciclópeos como simbolizaciones de la constelación madre.

Aqui la Qollca ocupa un lugar en el ceramio más emblemático de la civilización andina. No fue «inventado» por los quechuas. Fue perfeccionado por ellos.

Su forma no resulta práctica u óptima para el traslado de líquidos en su interior, tampoco ofrece facilidades para mantenerse de pie en cualquier lugar. La configuración que tiene obedece a razones de mayor importancia: tener un instrumento de difusión del significado de la Qollca en el territorio andino, mostrando un diseño que reproduce la hermosa silueta que posee la constelación.

Siguiendo el estilo de arte abstracto andino, no figurativo, la forma en que consiguieron los ceramistas y sabios reproducir la constelación es ciertamente insuperable. Repitieron la silueta en dos posiciones antagónicas y las unieron, logrando un tinkuy ejemplar.

No podía la Qollca estar ausente de este santuario. Y lo hace en dos lugares importantes. En el punto más alto de la sacralidad de la ciudadela. Punto de observación con ventanas que privilegian la observación de la Qollca y de constelaciones que tienen similitudes con ella.

Y, observando el desarrollo del río Vilcanota en la zona del santuario vemos una porción de su curso claramente vinculado al contorno de la constelación madre.

La planificación que precedía a la construcción de ciudades santuario o edificaciones de variada índole no eran realizadas improvisadamente. Es una característica que se profundiza en el período de hegemonía quechua. Nada era fruto del azar o de la improvisación. Por lo tanto la forma del curso del río tuvo influencia en la ubicación del santuario.

La constelación de la Cruz del Sur se asemeja a una Qollca incompleta, inacabada. Es una porción de la constelación madre. En base a esta consideración considero que la importancia de la Cruz estuvo influenciada por esta similitud. Imágenes que amparaban el principio de Relacionalidad que estructuraba la civilización.

Debo subrayar que se trata de una afirmación que carece del nivel de certeza de los temas precedentes; es una intuición que requiere ser analizada e investigada con mayor énfasis, si se pudiera. Mientras, dejo la imagen que me permite «ver» la asociación entre las dos constelaciones de tan profunda importancia en la edificación de la civilización andina.

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