En una prueba de longeva actividad intelectual MVL nos entrega, a sus 87 años, su última producción ficcional. Literalmente la última, después no habrá más novelas de este personaje nacional. Para satisfacción de sus seguidores ha indicado que se encuentra trabajando en su último ensayo sobre el pensamiento de Sartre, su orientador de juventud y del que después abjuró. Aguardamos logre culminar lo ofrecido, y no esperemos que en estas páginas retorne a sus fuentes. Seguramente prepara una evaluación neutra del filósofo existencialista.
Vargas Llosa ha obtenido sin ninguna competencia el papel de único intelectual orgánico del conservadurismo en el Perú. Desde distintas posiciones a lo largo de su vida, su preocupación por el país ha sido permanente, difundiendo con intensa actividad sus puntos de vista sobre una realidad que ha interpretado en las últimas décadas de su biografía desde la orilla conservadora.
Mientras tuvo posiciones políticas de izquierda, marxistas, no gestó producción intelectual en el campo de las ideas. Se limitó a opinar y exponer ideas cortas a favor o en contra de determinado acontecimiento nacional o mundial usando los instrumentos teóricos del marxismo tradicional. Tampoco en su faceta social demócrata tuvo la capacidad de opinar orgánicamente. Es una realidad que se transforma cuando ocupa el espacio del liberalismo y se acentúa a medida que se ha ido ubicando en el sector derechista del escenario político. Es aquí donde se ha tornado productivo, pero, es necesario decirlo, sin elaborar un pensamiento conservador original, nuevo. En el campo internacional ha apelado a pensadores liberales: Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, y otros. En el Perú hallamos sus ideas en José María de Pando, Felipe Pardo y Aliaga, Bartolomé Herrera y en José de la Riva Agüero. En sus textos alcanzamos a leer rezagos visibles de Ginés de Sepúlveda.

Se trata de un interés que lo ha llevado a constituirse en el intelectual orgánico del conservadurismo contemporáneo en el Perú. No el primero ni el segundo, el único. Hernando de Soto ha edificado un espacio económico, práctico, ejecutivo, pero no una visión inédita de país. Es un solitario alfil en este campo. Los otros, lucen desnutridos, desarticulados, carentes de una visión de conjunto, estratégica. Desde José de la Riva Agüero no había uno que lo reemplace. Demoró mucho la aparición de un sustituto. Ahora lucen como las dos caras de una moneda. Son casi idénticos. Repaso una idea de Riva Agüero, extraída de su conocido “Elogio del Inca Garcilaso”: “Y como las esperanzas, para no ser baldías, han de nacer o sustentarse en los recuerdos, saludemos y veneremos, como feliz augurio, la memoria del gran historiador en cuya personalidad se fundieron amorosamente Incas y Conquistadores, que con soberbio ademán abrió las puertas de nuestra particular literatura y fue el precursor magnífico de nuestra verdadera nacionalidad”. Ambos buscaron modelos de comunidad en la imitación de sociedades extranjeras, Riva Agüero en España, Vargas Llosa en Suiza.
Volvamos a la novela. El magnífico título esconde un ensayo, inclusive en su porción ficcional. Es una continuidad de la “Utopía arcaica” escrita en 1996. La anécdota literaria es apenas una excusa para emitir persistente y última opinión sobre los destinos del país. No es casual que use el vals criollo para hacerles hablar a sus protagonistas mensajes propios de este proyecto social. Pareciera que se propuso un esfuerzo ideológico sintético, compendiado de todo su pensamiento. Los capítulos pares exponen sus concepciones políticas, en los impares trajina con lentitud y poca inventiva en los afanes del cronista Toño Azpilcueta de encontrar los pasos perdidos del prodigio de la guitarra Toño Molfino. Este propósito lo lleva a visitar puerto Eten, el norte del Perú, la región “más criolla” del país. Fatigosa lectura de las páginas ficcionales, escleróticas y repetidas ideas en los ensayos. No es reciente el declive de su narrativa. Se hizo evidente desde “La fiesta del chivo” momento en que empezó a usar historia novelada en sus producciones, dejando atrás su ciclo creador que termina con “La guerra del fin del mundo”. Lo que viene después se ha servido de sus años previos para ser apreciado. Comprobamos que, cuando culmina sus discrepancias y discusión con el Perú criollo, oficial, con el país fracturado, desigual, alienado, injusto, termina su tarea creativa. Con este material le ha otorgado al conservadurismo nacional aliento y auxilio respiratorio en su extenuado e inoperativo compendio de ideas. Hará mucha falta su ausencia a la derecha y a la derecha extrema en el Perú.

Dejemos a un costado la historia de Toño Molfino y de Cecilia Barraza y de Oscar Avilés y veamos la idea de país que propone en las paginas de sus ensayos en la novela. Aquí algunos párrafos que luego comentaremos: “La música criolla, tres siglos después de la conquista es genuinamente peruana, el aporte más sublime del Perú al mundo” Pág. 25. “Mi parecer es que los ‘blanquitos’, como los ‘indios’, deben desaparecer tragados por el inmenso mestizaje. A este hay que impulsarlo por todos los medios — y el vals en particular, y la música criolla en general, cumplen esa función, la de crear aquel país unificado de los cholos, donde todos se mezclaran con todos y surgirá esa nación mestiza en la que los peruanos se confundirán—. El de la mescolanza será el verdadero Perú” Pág. 146. “No hay que tener prejuicio alguno respecto a la música. Esa lección me la dio Chabuca Granda, a quien debemos que la burguesía peruana se apropiara el folclore nacional”. Pág. 183. “¿Qué música tocaban los incas? El Incario no debió ser un pueblo muy musical, porque fue un Imperio concentrado en extender sus fronteras y en incorporar a nuevos grupos y colectividades al Tahuantinsuyo. Sólo duro cien años antes de disolverse en luchas intestinas, por la estúpida pelea entre Huáscar, el cusqueño, y el quiteño Atahualpa”. Pág. 197. Había unas mil quinientas lenguas, jergas y vocabularios en América Latina, aunque algunos filólogos hacen subir este número hasta cinco mil y otros se quedan en unos dos mil o algo más. En todo caso, es claro que los americanos no se entendían entre ellos y por eso se entremataban en guerras locales o continentales”. Pág. 221. “Aquí va otra de mis confesiones, paciente lector: no guardo gran simpatía por el Tahuantinsuyo, el Imperio de los Incas. Aunque me siento orgulloso de su existencia y del dominio que en su corta vida, unos cien años, impuso…” Pág. 237. “Los incas no habían enseñado a leer a sus vasallos, temerosos de que los libros escondieran la semilla de la rebelión, porque los libros y las letras escritas son subversivos y malditos para el poder, incluso en aquellos tiempos remotos”. Pág. 238.

El mestizaje al que alude tiene un proceso de más de cinco siglos, un siglo de ellos constituido en política de Estado. El norte de este propósito no es el de crear una sociedad inclusiva, respetuosa de las diferencias, sino el arrasamiento de toda particularidad, la intolerancia a toda diferenciación. No obstante las políticas de “inclusión social”, terca y felizmente aquí seguimos cuatro millones de peruanos hablando quechua y medio millón aimara, trescientos mil hablantes de lenguas originarias en la Amazonía. Lo paradójico es que aquello que quieren exterminar es lo que se usa para que los gobiernos y la sociedad exterminadora se reconozcan como peruanos. Efectivamente la “burguesía” se ha apropiado o expropiado el folclore nacional, huachafo nombre para denominar a la cultura. La usa como elementos de museo, para regocijarse haber nacido en la tierra de los Incas y dar muerte a los descendientes que protestan en las calles. Y sobre el mestizaje: la idea de propender a una sola cultura, una sola raza, la “mestiza” es el medio más eficaz para inducir a la humanidad a su desaparición. Es actuar en contra de la naturaleza misma que nos da lecciones de diversidad y coexistencia de los diferentes. Si la pandemia reciente no ha arrasado con la especie humana es porque nuestra variedad genética lo ha impedido. Un “mestizaje” mundial es el mejor pasaporte a la eternidad de la especie humana. Hay otros fundamentos en contra de esta idea que han sido dichos en otros espacios. La cortedad de este espacio no hace posible un desarrollo mayor.

Las ideas que enarbola MVL sobre nuestra historia antigua son fruto de dos razones: la ignorancia y el racismo. No fuimos un Imperio, aquí hubo pueblos confederados orientados por una cultura hegemónica. Eso fueron los periodos Caral, Chavín, Wari, Tiahuanaco. Para el escritor, cuando los españoles invadieron nuestras tierras, “las conquistaron, las tomaron” negando la invasión y el genocidio. En ese escenario, algunas culturas negociaron con los extranjeros porque hicieron uso de una tradición milenaria de negociación y entendimiento. La proliferación de lenguas no es señal de primitivismo y salvajismo, sino el resultado de miles de años de desarrollos autónomos y diferenciados, única manera de manejar nuestra geografía. No podemos conducir este país con una sola lengua, requerimos de cientos, de miles. Así lo exige nuestra realidad de infinidad de pisos ecológicos. Preguntémonos que hace o haría el castellano para entender la Amazonía que habitan los awajun, o ashaninka. Lo “estúpido” no ha sido la guerra entre Huáscar y Atahualpa, contienda que no iba a conducir a la desaparición de lenguas y de culturas, lo “estúpido” son las guerras de exterminio y depredación que ha ejecutado la cultura occidental que ha arrasado con toda diferenciación y saqueado el mundo en provecho de unos cuantos.
He afirmado que el texto que comentamos es una continuación de la “La utopía arcaica”. Y sí lo es, veamos algunos ejemplos que lo explican. Refiriéndose a “Todas las sangres” señala que: “Una novela que presenta semejante esquema ideológico debe ser abordada, inevitablemente, como una propuesta sociológica y política sobre el Perú a la vez que como obra de ficción. Ambas cosas se hallan vinculadas, desde luego, pues emergen de un mismo texto, pero no son la misma cosa. No tenerlo en cuenta ha dado origen a muchos malentendidos sobre esta novela”. Pág. 261. “Aunque la opiniones varíen sobre muchas otras cosas —acaso sobre todas las demás cosas—, los peruanos de todas las razas, lenguas, condiciones económicas y filiaciones políticas están de acuerdo en que el Perú en gestación no será ni deberá ser el Tahuantinsuyo redivivo, ni una sociedad colectivista de signo étnico, ni un país reñido con los valores ‘burgueses’ del comercio y la producción de la riqueza en búsqueda de un beneficio, ni cerrado al mundo del intercambio en defensa de la inmutable identidad. Ni indio ni blanco, ni indigenista ni hispanista, el Perú que va apareciendo con visos de durar es todavía una incógnita de la que sólo podemos asegurar, con absoluta certeza, que no corresponderá para nada con las imágenes con que fue descrito —con que fue fabulado— en las obras de José María Arguedas. Pág. 335. La edición usada es la del Fondo de Cultura, del año 1996. Primera reimpresión.
Es claro, e inteligente, el propósito que tuvo Vargas Llosa al escribir un libro de crítica a la obra y vida de José Maria Arguedas: intervenir directamente en la orientación que sigue y seguirá nuestra sociedad y tildar a las ideas contrarias a las suyas de “arcaicas”, fortaleciendo el pensamiento conservador, siempre necesitado de ayuda.
Es claro que aquí están en juego dos proyectos de país, el criollo del mestizaje y el pluricultural y plurinacional. No hay más. Aquel imponiéndose por siglos y sin capacidad de articular una sociedad para todos. Si les diéramos quinientos años adicionales el resultado no variaría sustancialmente. El otro, gestándose con dificultades, con tropiezos y desorientaciones, pero avanzando avanzando, desbrozando caminos, haciéndose desde abajo, en silencio, muchas veces luchando contra los que aseguran ser sus defensores. No nos distraigamos, aquí la contienda es entre “Conversación en la Catedral”, y “Todas las sangres” junto a “Los ríos profundos”. Por lo menos para los críticos literarios, la va ganando José María.
Felicitaciones por el interesante comentario Blog del Autor: http://www.gusfilosofar.blogspot.comEnlace: librosperuanos.com
Me gustaMe gusta