Cusco: la casa de Los ríos profundos

José María arriba al Cusco a mediados de 1924. Es una etapa más de un largo viaje que se inicia en Puquio y que los lleva a Pisco, Arequipa, Juliaca y Cusco. Van camino a Abancay donde culminará la primaria en el colegio mercedario de la localidad. Lo acompaña su padre y hermano Arístides. Ha esperado por muchos años conocer la mítica ciudad que su padre le ha descrito con frecuencia. Tres décadas después el escritor recrea la experiencia con ribetes muy ajustados a la realidad. Recuerda

Archivo Arguedas Cusco 1
Fachada de calle Maruri N° 320

Ernesto, el joven narrador, que su padre, después de abandonar la estación ferroviaria, eligió transitar las calles menos iluminadas para no ser reconocido por antiguos amigos y condiscípulos. La descripción sugiere que caminaron la avenida Tullumayo para ingresar después a la angosta calle San Agustín para recalar finalmente en la casa N° 49 de Maruri. Era la casona propiedad de Manuel María Guillén, el Viejo de Los ríos profundos y el  Viejo de sus variados testimonios. Hoy la casa conserva el numero trescientos veinte.

El viejo los recibe con frialdad y los aloja en el tercer patio de la propiedad, espacio destinado para los arrieros y la servidumbre que hace tareas marginales. Después de criticar y rumiar la actitud del Viejo, el joven viajero visita el antiguo muro de piedra del palacio de Inca Roca. En la novela José María sitúa la casona en las cercanías del palacio del Inca.  En realidad está a cuatro cuadras de distancia. Siento que el escritor, ha trasladado bien sus dimensiones y personalidad. La casa posee la magia que hallamos en la novela.  

Archivo Arguedas Cusco 24
Zaguán de ingreso

En frecuentes viajes realizados al Cusco la casona permanecía cerrada para los visitantes. Gestiones y favores obtenidos  me pusieron en contacto con sus actuales propietarios que son descendientes directos de Manuel María Guillén.  Finalmente pude acceder a la vivienda y conversar con los familiares citados. Fue un punto culminante en la búsqueda emprendida hace un tiempo de los orígenes de José María. En algún momento de la travesía escribí un texto que denominé: Arguedas, biografía y suicidio, donde señalo a Juanita Tejada Gutiérrez  como la probable madre biológica del escritor. En  estos días y como otra etapa de este periplo desarrollo la idea como parte de un texto de próxima aparición que escudriña la relación del novelista con Sicuani y el Cusco. 

Cuando recorrí la casona pude sentir mis pulsaciones vibrar en todos los confines de mi ser. La emoción que me embargó es inenarrable. Atravesé bosques de palabras e imágenes, rostros, sonidos quechuas, ecos de la ríspida voz de José María cantando al joven que lleva el Yawar Mayu en su carnaval de Tambobamba. Imaginé al inquieto jovenzuelo atravesar el zaguán de ingreso y enrumbar sus pasos hacia la calle Hatunrumiyoc donde después repetirá,  frente al muro y casi gritando:  Puk´tik´yawar rumi,  Puk´tik´yawar rumi…

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Primer patio

Con la visita obtuve la confirmación de la antigua relación de Manuel María Guillén con la casona, también los detalles de los problemas legales que la familia tuvo que sortear para administrar la propiedad y, lo más importante, conseguí información acerca de Juanita Tejada Gutiérrez que confirmaron que ocupó la vivienda hasta su muerte. Era la persona que ayudaba a Amalia Arguedas, hermana del padre de José María, y a su esposo Manuel María en las tareas domésticas. Se instaló en el Cusco con ellos cuando la pareja dejó las haciendas de Huanipaca, en Apurímac. Describieron su perfil físico e indicaron no conservar ninguna fotografía suya.

Desde el primer patio me señalaron la habitación que ocupaba y narraron algunas de las tareas que realizaba.  No tuvieron inconveniente en señalar, con naturalidad y seguridad, la relación que unía a Juanita con José María. Señalaron haberlo visto visitar la casa y la habitación que ocupaba Juanita cuando se encontraba en la ciudad. Es información que espero contrastar con otras fuentes.

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Puerta de la habitación que ocupaba Juanita Tejada Gutiérrez

La fábrica está en remodelación y pronto albergará a un centro comercial como tantos que se observan en la ciudad, orientado al turismo. Mientras los trabajos avanzan, el tercer patio, que sirvió de alojamiento a la comitiva viajera, es inaccesible por las obras de remodelación que lleva adelante la familia propietaria. Conservo sus nombres por carecer de autorización para mencionarlos.

 

Participar en la elaboración de la biografía cierta de José María Arguedas y acercarme a su obra; colaborar en ubicar su figura en lugar que le corresponde en el mosaico cultural que es el Perú, es una experiencia singular. Seguiremos.

 

 

Fotografías adicionales.

 

 

Archivo Arguedas Cusco 18
Segundo patio
Archivo Arguedas Cusco 21
Portón de ingreso principal, visto desde el primer patio.

 

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