El Waylla Qhepa. Sikuris, guardianes del tiempo.

El Pututu, el caracol marino, en particular las especies Lobatus galeatus y Titanostrombus galeatus, que habitan las costas del Océano Pacífico desde California a Perú, son las más usadas para dar origen al Pututo. El criterio de relacionalidad del pensamiento andino nos ha llevado a indagar sobre la importancia y el papel de este instrumento musical en el contexto sacro de la sociedad andina.

El Waylla Qhepa en el Obelisco Tello.

La pregunta que orientó las indagaciones fue: ¿por qué un objeto de apariencia inconspicua conserva la importancia que tiene en la actualidad?  Su preservación material a través de los siglos de extirpación de idolatrías, de prohibición de su uso, y la conservación de su  función como activador y mediador de ceremonias sacras, solo podía deberse a razones que vinculaban su significado con aspectos sumamente importantes de la sacralidad o religiosidad andina.

Estructura interna de un Waylla Qhepa.

Acercarnos a su nombre antiguo: Guaylla quepa [1] y asociarla a una forma de interpretación del espacio-tiempo por su significado de detrás, atrás, postrero, último fue confirmar que el instrumento conservaba evidencias del concepto de espacio-tiempo andino. Señala O. Gonzales que Qhepa y ñawpa se activan con el ser humano como referente central del presente: un sujeto en permanente tránsito en que incluso la muerte es solo una parte de su larga travesía. Qhepa y ñawpa son referidos siempre desde la intersección espacio/temporal del presente. Indica que, como tiempo es después, posterior; reciente y como adverbio, qhepayta es después de mí. Actúa en el hemisferio espacio como su reverso, detrás de, atrás de. [2]

Por la interrelación de los tiempos se trata de una posición que varía y deviene en ubicación precedente, adelante. La compañía de Guaylla puede comprenderse como prado verde o como cierta danza quechua. [3]Apelar a los especialistas en la lengua quechua no impide, mientras tanto, mostrar detalles de gran contenido simbólico depositados en el Pututo. Su forma externa está claramente relacionada con la expresión geométrica del espacio-tiempo andino.

Waylla Qhepa recuperado del Castillo de Chavin de Huantar

Si observamos el frente de su estructura vemos con claridad un compendio de la espiral representativa, y si  examinamos la boquilla posterior notamos que, a manera de cerrazón de esta zona de ingreso, se muestra otra forma de representación de la espiral helicoidal.

La capacidad de estos gasterópodos de desplazar sus mantos en un sentido y en otro, levógiros y dextrógiros, es un elemento que seguramente fue parte del compendio de cualidades que los antiguos tomaron en cuenta para incorporar a estos seres a los ritos sacros y musicales.

Músico Tito la Rosa expresando sonidos con un Waylla Qhepa de Chavín de Huantar.

Hallamos figuras en espiral en variados lugares y épocas del espacio andino, y en territorios más alejados también, y que son evidencias de la antigua data que tiene el origen de esta concepción  del espacio-tiempo. En las crónicas huarochiranas se observa el grado de difusión del instrumento entre la población anónima: se dice que todos iban a Chaucalla y al cerro de los Tambosica llamado Curi, cada uno donde su caullamas. Cuando estos iban a sus caullamas, hacían resonar sus caracoles soplándolos. Sabemos que, por ese motivo, cada uno  de [estos] hombres y también las otras personas que los encontraban [por el camino] llevaban estos caracoles en sus manos. [4]

Sikuris, guardianes del espacio-tiempo

Es esta danza y música la que mejor interpreta la permanencia de la paridad espacio-tiempo. Se expresa en la coreografía con desplazamientos circulares que modifican su andar en giros inesperados y en el diálogo de sonidos que establecen los Sikus, elaborados con diferente número de cañas, entretejen la conversación entre el espacio y el tiempo.

Variadas figuras, en particular el desplazar los pies hacia adelante y atrás sugieren incursiones al pasado y al futuro desde el presente.

Danzantes interpretan el espacio-tiempo andino.

Los desplazamientos de las mujeres parecen orientar, controlar, los distintos verbos del tiempo, oficiando de reserva del espacio ante un despliegue ordenado de los distintos pasajes que hacen los músicos y danzantes, desplazándose a través del tiempo.

No es posible interpretar esta danza y sus melodías como manifestaciones sencillas de homenaje a deidades y santos impuestos por la invasión, no, se trata de algo mucho más complejo que emerge de la comprensión de la importancia de la dualidad espacio-tiempo andino.


[1] Felipe Guaman Poma de Ayala. Nueva Corónica y Buen Gobierno I. Edición y prólogo de Franklin Pease G. Y. Fondo de Cultura Económica. Lima, 2008. Pág. 252.

[2] Odi Gonzales. Nación Anti. Ensayos de antropología lingüística andina lenguaje y pensamiento quechua traducción cultural y resistencia. Pakarina ediciones. Perú, 2022. Pág.198.

[3]Jorge Lira / Mario Mejía Huaman. Diccionario quechua-castellano, castellano-quechua. Editorial Universitaria. Universidad Ricardo Palma. Lima, 2008. Pág. 556.

[4] Gerald Taylor. Ritos y tradiciones de Huarochirí del Siglo XVII. Estudio biográfico sobre Francisco de Ávila de Antonio Acosta. Capítulo 24.  Instituto de Estudios Peruanos e IFEA. Lima, 1987. Pág. 383.

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