Apuntes de política internacional para un Estado Andino

¿Prematuro escribir sobre un Estado que aún no tiene visos de ser realidad en el corto plazo? No, no lo es. Hay suficientes elementos de juicio para afirmar que los cambios ya se han empezado a dar, quizá de manera imperceptible para la mayoría. Es bueno tener orden en los propósitos cuando las aguas parecen quietas. 

Resulta evidente que el futuro de un Estado Andino no tendrá, en la práctica, ni en los archivos de la Cancillería actual, antecedentes útiles para desarrollar su política exterior. Los ejes y postulados coloniales que han orientado y rigen su accionar se han asentado en la pertenencia y defensa de intereses ajenos a los dictados de nuestra realidad geográfica y cultural y tributaria de la civilización occidental y de su país dominante; extraña a nuestro ser natural, incompatible con nuestros intereses civilizatorios. El punto de inicio y llegada de la colonial y criolla política exterior parte de un axioma sencillo: ser patio trasero del territorio norteamericano y pieza menor de los intereses occidentales. Sobre estos postulados se han construido en los últimos decenios nuestras relaciones internacionales. Sobre sus mentores y operadores, recae la responsabilidad del cercenamiento de nuestro territorio y de la adopción de posturas que reflejan con precisión las políticas internas de dominación y exclusión social y económica que aquí se practica. No hay razón de mayor importancia, fundamento de una política internacional eficaz, que la protección de las fronteras territoriales, o su ampliación, y la preservación de la raigal cultura nacional y su proyección e influencia sobre la comunidad de países y naciones del mundo.

Por los resultados que observamos, un Estado sostenido por las mayorías nacionales tendrá que reedificarse desde sus raíces.

Entonces, ¿de qué bases se extraerán sus elementos esenciales? De una fundamental y principal: de revisar la historia que no se enseña en las aulas de nuestra patria. Reconocer que nuestras culturas ancestrales, aquellos que edificaron, expandieron y

purepecha. chupicuaro
Figura de la cultura Purépecha. México. Clara representación de la Chacana

defendieron la civilización andina, tuvieron política exterior que debemos imitar y desarrollar. Si sorprende ésta afirmación, ratificamos lo afirmado: la civilización andina diseñó y practicó formas diversas de política internacional. Es exigencia de nuestra hora corregir el error que encierra una respuesta equivocada.

Hay evidencias objetivas que prueban el contacto de nuestra antigua sociedad con naciones y civilizaciones vecinas. ¿Hasta donde llegaron sus influencias? Veamos algunos ejemplos. Observemos a la hoy denominada cultura Purépecha, ubicada en la costa occidental de México, tierras altas del estado de Michoacán. Su cerámica, tradiciones y lengua, nos emparentan de manera evidente. En otro espacio del mismo territorio mexicano, entre los aztecas, encontramos la presencia de la Chacana como también frisos decorados con formas de este símbolo o representaciones en

iximché
Reproducción de la cabeza del puma. Plano de planta de ciudadela de Iximché. Guatemala. Figura en forma de Chacana en el centro de la plaza.

ónix de la conocida figura ancestral. En otro ámbito geográfico, en el altiplano occidental de Guatemala, tenemos los restos urbanos de la ciudadela de Iximché, que está asentada sobre la inequívoca forma de un puma y muestra en las aristas de sus edificaciones formas de la Chacana además de poseer plazas hundidas y división del espacio urbano en dos mitades. Se sabe también que adoptaron nuestra ancestral cuatripartición al decidir que una tetra jerarquía dirigiera la ciudad. Otra manifestación urbana vinculada a nuestras tradiciones andinas la encontramos en el suroeste del departamento de El Quiché donde se desarrolló la ciudad de Q’umarkaj. El centro urbano de la ciudad está diseñado sobre

gumarcaaj-mapa
Ciudadela de Q’umarkaj. Guatemala. Plano de planta en forma de ave.

las inequívocas formas de un ave, muy semejante a la planta física de la ciudad de Machupicchu. Igual impresión causan los restos arqueológicos ubicados cercanos a la Bahía de Corozal, en Belice, que muestran en sus muros sugerentes formas vinculadas a la iconografía andina. Recordemos también que el Mullu, molusco bivalvo ‒Spondylus sp. ‒, era muy preciado en el santuario de Pachacamac y en otros espacios rituales, razón que obligaba a los navegantes y comerciantes chinchanos a vender y comprar productos en el actual Golfo de Guayaquil para después distribuir el Mullu en todo el territorio andino. Miles de años certifican este tráfico. ¿Puede haber comercio e influencia social y económica sin el apoyo político de formas estatales que los respalden? De qué otro modo podríamos entender la incursión del Inca Tupac Yupanqui en las actuales islas polinesias: Mangareva y Rapa Nui, sino como la expresión del mandato de varias culturas integrantes de la civilización andina, de expandir su territorios y comercio por zonas que se sabía de interés para su desarrollo y supervivencia y como resultado de una política internacional seriamente diseñada.

boca chacana
Monumento 9. Chalcatzingo. Cultura Olmeca.

¿Desde nuestra época y nuevas exigencias y necesidades, qué enseñanzas podemos extraer de esta realidad? Respondamos señalando puntos de vista que bien pudieron ser usados por la cultura quechua, formadora del Tahuantinsuyo y expresión alta del desarrollo civilizatorio andino y, por eso mismo, la suma máxima de los intereses comunitarios totales de aquella época. Veamos algunos puntos de utilidad contemporánea de aquel diseño.

Uno. La defensa de los límites de nuestra estructura geográfica andina. Subrayemos que hablamos de todo el macizo andino, del que ahora ocupamos apenas una porción. Es un espacio que garantiza nuestra supervivencia como país y nación. Hay muchos que han creído y creen que nuestro país es inviable y que su estratégica ubicación debe ser repartida y hecha girones Toda nuestra historia republicana ha mostrado las apetencias de los países vecinos de reducir nuestras fronteras, mermar nuestro espacio vital y mutilar nuestra capacidad de sostener un territorio suficiente que garantice nuestra existencia. Estamos rodeados de fuerzas que, por un lado, nos

peru siglo xix
Perú. Siglo XIX.

empujan hacia el mar y, de otras, apuntan, en una primera etapa, a arrinconarnos más allá del nudo del Vilcanota y, después, del rio Pampas.

La fundamental y acertada razón de ser de nuestros ancestros fue la defensa de esta central geografía. Aquí radica una de las razones de su existencia y desarrollo, de la expansión y dominio de sus flancos orientales y occidentales. Por tanto, desarrollar los espacios altoandinos como núcleo integrador y cohesionador de nuestra espina dorsal espacial es de importancia primordial.

Dos. Además de reflejar nuestras capacidades económicas, sociales y políticas, nuestra política internacional, deberá, sobre todo, calibrar con objetividad nuestra capacidad militar. Ninguna negociación o decisión se mantiene firme sin poder bélico que la sostenga. Recordamos aquí el viejo y útil postulado de la guerra como continuación de la política. Las confrontaciones bélicas no se anuncian, tampoco se promocionan en medio de grita irresponsable. Se ejecutan de manera contundente luego de sopesar las reales capacidades nacionales. Un pueblo no es el resultado de agresiones externas; no somos lo que somos porque nos impidieron ser, somos el resultado de nuestras incapacidades, de la ineptitud de una colonizada clase y etnia parasitaria, incapacitada para construir nación y defender nuestras fronteras e incapaz de preservar y desarrollar cultura nacional.

Tres. Un sólido manejo de las herramientas políticas hará posible implantar una organización social que respalde los lineamientos de nuestra política internacional. Un pueblo débil, desintegrado, sin liderazgo orgánico y perdurable en el tiempo, una sociedad desarticulada sin orientación y sin objetivos claros y definidos está incapacitada de poner en marcha una sólida proyección internacional.

Cuatro. Si las alianzas al interior de nuestra sociedad serán entre fuerzas ancestrales, entonces nuestras alianzas internacionales tienen que materializarse con la búsqueda de esas mismas fuerzas al interior de los países limítrofes, y los otros. La estructura de poder y sus alianzas internas no puede contradecir las que se hagan en el campo internacional. Recordemos que en este continente habitamos 50 millones de población nativa y, más allá, alrededor del mundo somos 250 millones. Para recuperar la memoria y ser más precisos: quienes organizaron las expediciones punitivas contra nuestro suelo fueron los criollos de países limítrofes. Algunos, como Bolívar, lo horadaron por dentro y con la complicidad servil de los criollos nacionales. No fueron los andinos mapuches quienes declararon la guerra a la Confederación Perú-Boliviana, sino los criollos chilenos con la complicidad de Salaverry, Gamarra, Castilla y demás. Surge por lo tanto una pregunta natural: ¿Podemos hacer alianzas de proyección continental, sólidas y duraderas en el tiempo, con representantes criollos de esos países? La repuesta no requiere de requiebros intelectuales.

Cinco. Nuestra política internacional tendrá, como ineludible misión permanente, la necesidad de reconstituir el espacio andino que hallaron los invasores ibéricos. El íntegro y completo antiguo Tahuantinsuyo. ¿Habrá dificultades para conseguirlo? Sí,

tahuantinsuyo
El Tahuantinsuyo.

por supuesto, y muchas. Requeriremos enfrentarlas como actuaron nuestros ancestros: sabiendo que allí radica nuestra supervivencia como realidad política y social de proyección continental y como espacio geográfico para liderar, junto a otras sociedades, doscientos cincuenta millones de seres humanos alrededor del mundo.

Seis. En el proceso, que será largo, tendremos que lidiar con gobiernos y líderes criollos extranjeros que no compartan nuestros intereses geopolíticos ni proyección internacional. Muchos vestirán ropajes de nivelación e igualdad pero serán igualmente representantes de la misma rosca criolla contra las cuales insurgimos. Habrá que tratarlos con consideración y sin el propósito de sostenerlos ni justificar sus desaciertos y tropelías. Requerimos desterrar hipotecas y respaldos que nada abona en favor de nuestros objetivos étnicos y nacionales. Veamos, prioritariamente, por nuestros propios intereses como nación. Seguro que estaremos aislados al principio; habrá que tener paciencia e insistencia para ver sus frutos.

Siete. La mejor política internacional es la que se diseña desde un real y sostenido desarrollo económico y a partir del crecimiento y expansión de nuestro proyecto indentitario y también de nuestra infraestructura. Con la ciudad capital reubicada y protegida por la geografía; interconectados todos los centros urbanos y rurales con medios de transporte intermodales; sin ningún espacio geográfico desatendido y con un pueblo vinculado y sostén de una estructurada y horizontal fuerza armada, bien equipada y con soldados reservistas en permanente actitud de servicio, prestos de inmediato a dejar la producción para dedicar su vida en la defensa de nuestras fronteras y en la defensa también de los intereses de un Estado Andino, poco o nada debemos de temer. Inducir a una política internacional que priorice la confrontación antes que la prioritaria integración y desarrollo interior está condenada a soportar de nuevo lo que ya sufrimos bajo el mando de estos criollos corruptos y antipatrias.

Ocho. La defensa y reproducción de la naturaleza será objetivo prioritario. El futuro para las naciones se presenta como un reto de supervivencia. Los recursos naturales escasos y mal utilizados por esta civilización depredadora serán bienes muy preciados. Señalemos con precisión cuáles son estos recursos y diseñemos el modo de conservarlos a nuestro servicio. Sabemos de sobra que las naciones improvisadas están condenadas a desaparecer.

Julio de 2018.

1 comentario

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s